
Y como es arriba es abajo.
Bendito material es nuestra oscuridad. Si lo observamos se transforma en luz, calor, energía.
¿Te diste cuenta de que nuestra oscuridad, sin importar su nombre de turno (angustia, tristeza, depresión… ) la percibimos como una forma de presión?
¿Sabías que las estrellas nacen y mantienen su luz gracias a la presión+tiempo que la gravedad ejerce sobre la materia prima oscura: el hidrógeno?
Como es arriba es abajo, aunque para nosotros «encendernos» no es automático sino producto del Trabajo de Observación reiterado al infinito, lo cual es otra forma de presión, similar a la que necesita un carbón para convertirse en un diamante.
La presión de nuestra oscuridad: ésa que viene sola y se queda hasta extenuarnos, hace lo mismo que el fuego: dependiendo de su uso o destino, construye o destruye. La Observación, como Trabajo voluntario y consciente, ¡es flor de uso y destino!
Aunque para saber cómo Observar, y cómo sostener con Gracia esta gloriosa disciplina solucionadora de tanto, como nuestras inclementes emociones negativas o las adicciones, necesitamos ideas y datos que se vienen transmitiendo en Escuelas desde el origen de los humanos sobre el planeta.
Cualquier cosa pregúntame.