El mejor maestro: el cuerpo

El cuerpo es un Maestro brutalmente sincero: le resulta imposible mentir; y sus sinceridades, generalmente desagradables, como enseñanzas resultan dificultosas de percibir. El asistente de este Maestro certero es el tiempo. Si no nos percatamos de lo que nos enseña, el tiempo que pasa mantendrá su enseñanza vigente manteniendo el problema, desde luego disfrazado en situaciones diferentes, como por ejemplo cambiando el objeto de adicción, aunque perpetuando la compulsión.

(es fácil darse cuenta cuando una sustancia adictiva es cambiada por otra, ¿pero cambiada por las compulsiones vinculares?)

Que tu tiempo esté presente a tu cuerpo. –Elena